Telaraña
Además del Mundial de Fut, de la güera que hace ejercicio en el gym y la tos de perro moribundo que me cargo desde hace tres semanas; mi atención se ha centrado en los últimos días en las elecciones federales. No precisamente porque simpatize yo con alguno de los candidatos, más bien porque me defeca (nótese la elegancia adquirida a través de los años) Felipe Calderón y la mayoría de sus allegados.
Desde hace tiempo me convencí de que debo votar por quien considero es la mejor opción o quien considero menos inepto para tal o cual cargo o de plano anular mi boleta cuando lo considere pertinente.
En esta ocasión el panorama no fue muy convincente en cuanto al menú.
Roberto Madrazo es un personaje para disecar y mostrarlo a las nuevas generaciones como el Frankeinstein hecho con las peores partes del PRI y que, como en la historia, termina asesinando a su creador. Andréj Manué se forjó en el mismo partido y se sabe el mismo catálogo de mañas. Patricia Mercado me parece una opción a futuro, cuando dejemos el machismo y nos convenzamos de que una mujer puede con hijos, marido y suegra, cuantimás con un país. Roberto Campa no me provoca ninguna opinión; siempre ha sido gris y dudo que cambie.
Presentí que Patricia iba a lograr mantener el registro para su partido y ya se sabía que el magisterio iría en buena parte por Campa. No necesitaban mi voto.
De las opciones restantes...en fin.
Madrazo y Andrés Manuel son políticos duros. Saben mentir y son hipócritas. Pero Calderón, además es cínico y engreído.
Madrazo y Andrés Manuel están manchados y rodeados de caca. Pero Calderón, niega el escatológico encumbramiento de su cuñado y además lanza heces a sus contrincantes con sus manos limpias.
Madrazo y Andrés Manuel tienen a su lado al Gober Precioso y a Bejarano. Pero Calderón, tiene a sus cuñados y a Manuel Espino, otro de la onda sincronizada entre boca y estómago.
Ni Madrazo ni Andrés Manuel tienen lo que se necesita para ser Presidente de un país tan grande como el nuestro. Pero con Calderón, todo apunta hacia la impunidad de los Bribiesca y los Zavala.
En cuestión de suposiciones, me late al nacimiento de un nuevo sistema, uno como el que vivieron muchos mexicanos durante más de 70 años y que no terminan de sacudirse del todo.
Las mañas se asimilan, se aprenden y se heredan. Si finalmente Calderón es declarado Presidente electo y en su sexenio no castiga los excesos de los hijos de Marta y de su propia familia política, será protagonista de un gobierno inmoral. Legal, sí, pero inmoral.
Y yo esbozaré una sonrisa menos cínica que la de él y terminaré de comprender el porqué me caga tanto su presencia, su voz y su discurso.
Ah, y anulé mi voto. Ni siquiera la imaginaria posibilidad de que una botarga del Doctor Simi viniera a hacerme auditoría de Hacienda me convenció.
La telaraña, mi telaraña, termina ahí. Bastantes sandeces pude haber dicho ya, pero para irme tranquilo dejo una muestra de lo falso que es Calderón y de lo que bien pudo haber sido el factorinspirador de su campaña.